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lunes, 28 de diciembre de 2009

PRÓXIMA FIESTA LA EPIFANIA DEL SEÑOR


Epifanía significa "manifestación". Jesús se da a conocer. Aunque Jesús se dio a conocer en diferentes momentos a diferentes personas, la Iglesia celebra como epifanías tres eventos:

Su Epifanía ante los Reyes Magos (Mt 2, 1-12)

Su Epifanía a San Juan Bautista en el Jordán

Su Epifanía a sus discípulos y comienzo de Su vida pública con el milagro en Caná.

La Epifanía que más celebramos en la Navidad es la primera.

La fiesta de la Epifanía tiene su origen en la Iglesia de Oriente. A diferencia de Europa, el 6 de enero tanto en Egipto como en Arabia se celebraba el solsticio, festejando al sol victorioso con evocaciones míticas muy antiguas. Epifanio explica que los paganos celebraban el solsticio invernal y el aumento de la luz a los trece días de haberse dado este cambio; nos dice además que los paganos hacían una fiesta significativa y suntuosa en el templo de Coré. Cosme de Jerusalén cuenta que los paganos celebraban una fiesta mucho antes que los cristianos con ritos nocturnos en los que gritaban: "la virgen ha dado a luz, la luz crece".

Entre los años 120 y 140 AD los gnósticos trataron de cristianizar estos festejos celebrando el bautismo de Jesús. Siguiendo la creencia gnóstica, los cristianos de Basílides celebraban la Encarnación del Verbo en la humanidad de Jesús cuando fue bautizado. Epifanio trata de darles un sentido cristiano al decir que Cristo demuestra así ser la verdadera luz y los cristianos celebran su nacimiento.

Hasta el siglo IV la Iglesia comenzó a celebrar en este día la Epifanía del Señor. Al igual que la fiesta de Navidad en occidente, la Epifanía nace contemporáneamente en Oriente como respuesta de la Iglesia a la celebración solar pagana que tratan de sustituir. Así se explica que la Epifanía se llama en oriente: Hagia phota, es decir, la santa luz.

Esta fiesta nacida en Oriente ya se celebraba en la Galia a mediados del s IV donde se encuentran vestigios de haber sido una gran fiesta para el año 361 AD. La celebración de esta fiesta es ligeramente posterior a la de Navidad.

Los Reyes Magos

Mientras en Oriente la Epifanía es la fiesta de la Encarnación, en Occidente se celebra con esta fiesta la revelación de Jesús al mundo pagano, la verdadera Epifanía. La celebración gira en torno a la adoración a la que fue sujeto el Niño Jesús por parte de los tres Reyes Magos (Mt 2 1-12) como símbolo del reconocimiento del mundo pagano de que Cristo es el salvador de toda la humanidad.

De acuerdo a la tradición de la Iglesia del siglo I, se relaciona a estos magos como hombres poderosos y sabios, posiblemente reyes de naciones al oriente del Mediterráneo, hombres que por su cultura y espiritualidad cultivaban su conocimiento de hombre y de la naturaleza esforzándose especialmente por mantener un contacto con Dios. Del pasaje bíblico sabemos que son magos, que vinieron de Oriente y que como regalo trajeron incienso, oro y mirra; de la tradición de los primeros siglos se nos dice que fueron tres reyes sabios: Melchor, Gaspar y Baltazar. Hasta el año de 474 AD sus restos estuvieron en Constantinopla, la capital cristiana más importante en Oriente; luego fueron trasladados a la catedral de Milán (Italia) y en 1164 fueron trasladados a la ciudad de Colonia (Alemania), donde permanecen hasta nuestros días.

El hacer regalos a los niños el día 6 de enero corresponde a la conmemoración de la generosidad que estos magos tuvieron al adorar al Niño Jesús y hacerle regalos tomando en cuenta que "lo que hiciereis con uno de estos pequeños, a mi me lo hacéis" (Mt. 25, 40); a los niños haciéndoles vivir hermosa y delicadamente la fantasía del acontecimiento y a los mayores como muestra de amor y fe a Cristo recién nacido.

FUENTE ACI PRENSA

¿QUÉ MPORTANCIA LE DAMOS A LA LITURGIA?

Todos los documentos que se refieren al tema, ubican a la Liturgia en el centro de la vida de la Iglesia.
Desde la Sacrosanctum Concilium nos hemos acostumbrado a definir equivocadamente a la liturgia como fuente y cumbre, cuando en realidad ese es el lugar que debería ocupar.

Sin embargo vemos que en la práctica no es así. Quizás nuestras comunidades parroquiales se centran en ella porque es el momento del encuentro de los fieles, pero muchas veces experimentamos que se cae en un ritualismo por falta de una formación previa y permanente. Cuando queremos formar gente para la actividad parroquial los enviamos a las escuelas de misioneros, o catequistas, pero poco nos preocupamos de su formación litúrgica.
Algo aún más serio es la falta de formación litúrgica en las casas de formación del clero. ¿Cuántas horas cátedra figuran en los programas de teología? ¿Se la estudia como una ciencia transversal y unitiva de los demás contenidos o simplemente queda encajonada en algún horario que sobra al final de los estudios?
Y en nuestras Diócesis ¿existen organismos que se ocupen específicamente de la liturgia como centro de toda la vida diocesana o sólo equipos que organizan las ceremonias? Los Obispos ¿le dan a la Liturgia la importancia que tiene o se dedican más a las cuestiones pastorales y dejan a la liturgia como algo de segunda? ¿Qué nivel tienen los organismos diocesanos si es que existen? ¿Hay otras áreas que sean de rango canónico superior?
Por eso hermanos, recordemos que la Liturgia es el ejercicio del Sacerdocio de Cristo. Por ella Cristo mismo, cabeza y miembros,sigue presente entre nosotros.
Sólo si le damos el valor y el lugar que se merece seremos verdaderos discípulos misioneros. Excluir o dejar en segundo plano a la Liturgia nos transforma en simples y meros asistentes sociales, ocupados de cualquier cosa menos de lo esencial.

28 de Diciembre FIESTA DE LOS SANTOS INOCENTES MÁRTIRES


Santos Inocentes

Fiesta: 28 de diciembre

Murieron por Cristo los niños inocentes, su gloria será eterna.
Las madres padecieron por un tiempo, ahora comparten el triunfo.
Ver también: "Todavía no hablan, y ya confiesan a Cristo" -De los sermones de san Quodvultdeus, obispo
Los Santos Inocentes: De acuerdo a un relato del Evangelio de san Mateo (2, 13-13), el Rey Herodes mandó matar a los niños de Belén menores de dos años al verse burlado por los magos de Oriente que habían venido para saludar a un recién nacido de estirpe regia.
A partir del siglo IV, se estableció una fiesta para venerar a estos niños, muertos como "mártires" en sustitución de Jesús. La devoción hizo el resto. En la iconografía se les presenta como niños pequeños y de pecho, con coronas y palmas (alusión a su martirio). La tradición oriental los recuerda el 29 de diciembre; la latina, el 28 de diciembre. La tradición concibe su muerte como "bautismo de sangre" (Rm 6, 3) y preámbulo al "éxodo cristiano", semejante a la masacre de otros niños hebreos que hubo en Egipto antes de su salida de la esclavitud a la libertad de los hijos de Dios (Ex 3,10; Mt 2,13-14).

En nuestro tiempo continúa la masacre de inocentes. Millones son masacrados por el aborto, millones más mueren abandonados al hambre... ¿Qué haces?.

Una voz se escucha en Ramá: gemidos y llanto amrgo: Raquel está llorando a sus hijos, y no se consuela, porque ya no existen" -Jr 31,15.

NORMAS LITÚRGICAS DIOCESANAS

A pedido del Sr. Obispo recordamos algunas normas litúrgicas que nos van a ayudar a celebrar mejor los Sacramentos y Sacramentales en nuestras Iglesias.


ORNAMENTOS

Como todos sabemos los ornamentos propios de los Ministros Sagrados son:

Diáconos. Alba, cíngulo y estola cruzada. En aquellos lugares donde existan también es conveniente el uso de la Dalmática en la Santa Misa.
Presbíteros: Alba, cíngulo, estola y, si preside la Eucaristía Casulla del color litúrgico correspondiente. No es lícito excluir la casulla. Los concelebrantes deben usar alba, cíngulo y estola. Es lícito utilizar el alba casulla, pero ésta no suple nunca a la casulla del que preside. La estola se usa siempre debajo de la casulla, sobre el alba.
Para la Celebración del Bautismo, Matrimonio y Sacramentales, puede utilizarse la Capa Pluvial como lo indican las rúbricas.

Ministros del Altar. si hubiera ministros que ayudan en el Altar, éstos deben revistirse de alba. De todos modos es muy importante que se formen equipos de monaguillos, esto es de niños que reciban una conveniente instrucción práctica y espiritual, prefiriéndose su asistencia sobre la de cualquier otra persona.

Ministros Extraordinarios de la Comunión: varones toga o alba, mujeres toga.

Todos estos ornamentos sagrados deben estar confeccionados dignamente y ser cuidados decorosamente, reemplazándolos cuando ya no reúnen las condiciones de belleza y dignidad que la liturgia merece.

Lo mismo debemos afirmar de los vasos sagrados, cuyo manteniemto en condiciones dignas es muy importante. En este punto cabe recordar que el Cáliz debe ser de un metal noble y por ninguna razón puede ser de madera o cerámica su copa. Podría estar revestido de tales materias pero siempre la copa debe ser de metal.

ORACIÓN DE LOS FIELES

La Oración de los fieles siempre debe ir dirigida al Padre, por Jesucristo en el Espíritu Santo. Por tanto la respuesta de los fieles tiene que tener ese sentido y no ser tan extensas que los fieles la olviden y se equivoquen.
Las preces deben responder a las necesidades de la Iglesia, de las Autoridades, de los pobres y de la comunidad local. Debe evitarse que sean extensas en contenido y cantidad. Con cuatro o cinco alcanzan.

MISAL

A partir del próximo Miércoles de Cenizas entra en plena vigencia y es de uso obligatorio el Nuevo Misal que se puede adquirir en la Curia Diocesana.

CANTOS

Éstos deben responder al tiempo litúrgico y al momento de la celebración. Hay que cuidar que sean litúrgicos.

Para que se realicen conciertos dentro de las Iglesias, es necesario pedir a esta Secretaría la debida autorización, adjuntando el listado de piezas que se van a interpretar y de intérpretes de las mismas.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Las Antífonas Mayores de Adviento



L A S   A N T Í F O N A S   «O»
Las antífonas de la O son siete, y la Iglesia las canta con el Magnificat del Oficio de Vísperas desde el día 17 hasta el día 23 de diciembre. Son un llamamiento al Mesías recordando las ansias con que era esperado por todos los pueblos antes de su venida, y, también son, una manifestación del sentimiento con que todos los años, de nuevo, le espera la Iglesia en los días que preceden a la gran solemnidad del Nacimiento del Salvador.
Se llaman así porque todas empiezan en latín con la exclamación «O», en castellano «Oh». También se llaman «antífonas mayores».
Fueron compuestas hacia los siglos VII-VIII, y se puede decir que son un magnífico compendio de la cristología más antigua de la Iglesia, y a la vez, un resumen expresivo de los deseos de salvación de toda la humanidad, tanto del Israel del A.T. como de la Iglesia del N.T.
Son breves oraciones dirigidas a Cristo Jesús, que condensan el espíritu del Adviento y la Navidad. La admiración de la Iglesia ante el misterio de un Dios hecho hombre: «Oh». La comprensión cada vez más profunda de su misterio. Y la súplica urgente: «ven»
Cada antífona empieza por una exclamación, «Oh», seguida de un título mesiánico tomado del A.T., pero entendido con la plenitud del N.T. Es una aclamación a Jesús el Mesías, reconociendo todo lo que representa para nosotros. Y termina siempre con una súplica: «ven» y no tardes más.
Leídas en sentido inverso las iniciales latinas de la primera palabra después de la «O», dan el acróstico «ero cras», que significa «seré mañana, vendré mañana», que es como la respuesta del Mesías a la súplica de sus fieles.
Se cantan -con la hermosa melodía gregoriana o en alguna de las versiones en las lenguas modernas- antes y después del Magnificat en las Vísperas de estos siete días, del 17 al 23 de diciembre, y también, un tanto resumidas, como versículo del aleluya antes del evangelio de la Misa.
(Fuente:Mercaba)

martes, 17 de noviembre de 2009

La Liturgia

En el número 1068 del Catecismo de la Iglesia Católica leemos:  "Es el misterio de Cristo lo que la Iglesia anuncia y celebra en su Liturgia a fin de que los fieles vivan de él y den testimonio del mismo en el mundo".
Consecuentemente todo lo relacionado con la Sagrada Liturgia merece ser objeto de difusión permanente, de manera que nuestras comunidades celebrando los misterios de la fe, testifiquen en sus vidas la presencia de Cristo Salvador y la naturaleza genuina de la verdadera Iglesia (SC 2)
Así pues iremos presentando entradas sucesivas que tendrán por objeto exponer distintos temas litúrgicos de manera sencilla y que puedan ser aprovechados para su mejor comprensión.
Se debe agregar que el Catecismo de la Iglesia Católica en su segunda parte "La celebración del Misterio Cristiano" entre los números 1066 y 1209, contiene los elementos necesarios que deben ser tenidos en cuenta al momento de informarse convenientemente sobre este tema.
Bien, comencemos:

LA LITURGIA

Etimología
El termino liturgia procede del griego clásico, leitourgía ( de la raíz lêit – leôs-laôs- : pueblo, popular; y érgon: obra) lo mismo que sus correlativos leitourgeîn y leitourgós, y se usaba en sentido absoluto sin necesidad de especificar el objeto, para indicar el origen o el destino popular de una acción o de una iniciativa, independientemente del modo como se asumía ésta. Con el tiempo la presentación popular perdió su carácter libre para convertirse en un servicio oneroso a favor de la sociedad.

Liturgia vino a designar un servicio público. Cuando este servicio afectaba al ámbito religioso, liturgia se dirigía al culto oficial de los dioses. En todos los casos la palabra tenía un valor técnico

Uso del término “liturgia” en la Biblia
En el AT: El verbo leitourgeô y el sustantivo leitourgía se encuentran 100 y 400 veces, respectivamente en la versión de los LXX, y designan el servicio cultual de los sacerdotes y levitas en el templo. El término en hebreo es algunas veces shêrêr (cf. Núm 16,9) y otras abhâd y abhôdâh, que designa prácticamente siempre el servicio cultual del Dios verdadero realizado en el santuario por los descendientes de Aarón y de Leví. Para el culto privado y para el culto de todo el pueblo los LXX se sirven de las palabras latreía y doulía (adoración y honor). En los textos griegos solamente, leitourgía tiene el mismo sentido cultual levítico (cf. Sab 18,21; Eclo 4,14; 7,29-30; 24,10, etc.).
Esta terminología supone ya una interpretación, distinguiendo entre el servicio de los levitas y el culto que todo el pueblo debía dar al Señor (cf. Ex 19,5; Dt 10,12). No obstante, la función cultual pertenecía a todo el pueblo de Israel, aunque era ejercida de forma especial y pública por los sacerdotes y levitas.

En el griego bíblico del Nuevo Testamento, leitourgía no aparece jamás como sinónimo de culto cristiano, salvo en el discutido pasaje de Hch 13,2.

En el NT: La palabra liturgia se utiliza con los siguientes sentidos
en el NT:
a) En sentido civil de servicio público oneroso, como en el griego clásico (cf. Rm 13,6; 15,27; Flp 2,25.30; 2 Cor 9,12; Heb 1,7.14)
b) En sentido técnico del culto sacerdotal y lévitico del AT (cf. Lc 1,23; Heb 8.2.6; 9,21; 10,11). La Carta a los Hebreos aplica a Cristo, y sólo a él, esta terminología para acentuar el valor del sacerdocio de la Nueva Alianza.
c) En sentido de culto espiritual: San Pablo utiliza la palabra leitourgía para referirse tanto al ministerio de la evangelización como al obsequio de la fe de los que han creído por su predicación
(cf. Rm 15,16; Flp 2,17).
d) En sentido de culto comunitario cristiano: El texto de Hch 13,2 («leitourgoúntôn») es el único del NT donde la palabra liturgia puede tomarse en sentido ritual o celebrativo. La comunidad estaba reunida orando, y la plegaria desembocó en el envío misionero de Pablo y de Bernabé mediante el gesto de la imposición de manos (cf. Hch 6,6).

Esta reserva en el uso de la palabra liturgia por el Nuevo Testamento obedece a su vinculación al sacerdocio levítico, el cual perdió su razón de ser en la Nueva Alianza.

Evolución posterior


En los primeros escritores cristianos, de origen judeocristiano, la palabra liturgia fue usada de nuevo de nuevo en el sentido del Antiguo Testamento, pero aplicada al culto de la Nueva Alianza (cf. Didaché 15,1; 1 Clem. 40,2.5).

Después la palabra liturgia ha tenido una utilización muy desigual. En las Iglesias orientales de lengua griega leitourgía designa la celebración eucarística. En la Iglesia latina liturgia fue ignorada, al contrario de lo que ocurrió con otros términos religiosos de origen griego que fueron latinizados. En lugar de liturgia se usaron expresiones como munus, oficcium, ministerium, opus, etc. No obstante San Agustín la empleo para referirse al ministerio cultual, identificándola con latría (cf. S. Agustín, Enarr. in Ps 135, en PL 39, 1757.).

A partir del siglo XVI liturgia aparece en los títulos de algunos libros dedicados a la historia y al explicación de los ritos de la Iglesia. Pero, junto a este significado, el término liturgia se hizo sinónimo de ritual y de ceremonia. En el lenguaje eclesiástico la palabra liturgia empezó a aparecer a mediados del siglo XIX, cuando el Movimiento litúrgico la hizo de uso corriente.

Definición de Liturgia en el Concilio Vaticano II

Los documentos conciliares, especialmente la Sacrosanctum Concilium, hablan de la liturgia como un elemento esencial de la vida de la Iglesia que determina la situación presente del pueblo de Dios: «Con razón, entonces, se considera a la liturgia como el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella, los signos sensibles significan y, cada uno a su manera, realizan la santificación del hombre, y así el Cuerpo Místico de Cristo, es decir, la Cabeza y sus miembros ejerce el culto publico íntegro. En consecuencia, toda celebración litúrgica por ser obra de Cristo Sacerdote y de su cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por excelencia, cuya eficacia, con el mismo título y el mismo grado, no la iguala ninguna otra acción de la Iglesia.» (SC 7).

Esta noción estrictamente teológica de la liturgia, sin olvidar los aspectos antropológicos, aparece en íntima dependencia del misterio del Verbo encarnado y de la Iglesia (cf. SC 2; 5;6; LG 1; 7; 8, etc.). La encarnación en cuanto presencia eficaz de lo divino en la historia, se prolonga «en gestos y palabras» (cf. DV 2; 13) de la liturgia, que reciben su significado de la Sagrada Escritura (cf. SC 24) y son prolongación en la en la tierra de la humanidad del Hijo de Dios (cf. CEC 1070, 1103, etc.).

El Concilio ha querido destacar, por una parte, la dimensión litúrgica de la redención efectuada por Cristo en su muerte y resurrección, y, por otra, la modalidad sacramental o simbólica-litúrgica en la que se ha de llevar a cabo la «obra de salvación».

De esta manera, en la noción de liturgia que da el Vaticano II, destacan los siguientes aspectos :
a)es obra de Cristo total, Cristo primariamente, y de la Iglesia por asociación;
b)tiene como finalidad la santificación de los hombres y el culto al Padre, de modo que el sacerdocio de Cristo se realiza en los dos aspectos;
c)pertenece a todo el pueblo de Dios, que en virtud del Bautismo es sacerdocio real con el derecho y el deber de participar en las acciones litúrgicas;
d)en cuanto constituida por «gestos y palabras» que significan y realizan eficazmente la salvación, es ella misma un acontecimiento en el que se manifiesta la Iglesia, sacramento del Verbo encarnado;
e)configura y determina el tiempo de la Iglesia desde el punto de vista escatológico;
f)por todo esto la liturgia es «fuente y cumbre de la vida de la Iglesia» (SC 10; LG 11).

Así pues, en la noción de liturgia que ofrece el Concilio podemos definirla como la función santificadora y cultual de la Iglesia, esposa y cuerpo sacerdotal del Verbo encarnado, para continuar en el tiempo la obra de Cristo por medio de los signos que lo hacen presentes hasta su venida.

Lo litúrgico y lo no litúrgico

Son acciones litúrgicas (lo litúrgico) aquellos actos sagrados que, por institución de Jesucristo o de la Iglesia, y en su nombre, son realizados por personas legítimamente designadas para este fin, en conformidad con los libros litúrgicos aprobados por la Santa Sede, para dar a Dios, a los santos ya los beatos el culto que les es debido. Lo no litúrgico son las demás acciones sagradas que se realizan en una iglesia o fuera de ella, con o sin sacerdote que las presencie o las dirija (a estas también se les llama ejercicios piadosos).

Lo litúrgico «es lo que pertenece al entero cuerpo eclesial y lo pone de manifiesto» (SC 26) y constituye la eficacia objetiva de los actos de culto. Los ejercicios piadosos evocan el misterio de Cristo únicamente de manera contemplativa y afectiva.

La eficacia de los actos litúrgicos depende de la voluntad institucional de Cristo y de la Iglesia, y de que se cumplan necesariamente las condiciones para su validez; por eso estos actos actualizan la presencia del Señor. La eficacia de los ejercicios piadosos depende tan sólo de las actitudes personales de quienes toman parte en ellos. 



(Fuente: La Liturgia Católica)